Angélica Sosa de Perovic (Derecho a réplica)
El
lunes, la Arq. Ingrid Wichtendahl –exfuncionaria del Plan Regulador y
por muchos años asesora personal del alcalde, una persona muy respetada,
pero sin resultados conocidos de su labor– se pregunta, en un artículo
publicado en EL DEBER: ¿Teatro municipal en el Parque Urbano? Cabe
señalar que la autora del artículo fue oficial mayor de Planificación,
máximo cargo público al que llega un arquitecto, con el cual fue honrada
por el alcalde Percy Fernández.
Como secretaria de Parques, Jardines y Obras de
Equipamiento Social del municipio cruceño, tengo a bien ejercer mi
derecho a réplica.
Mi estimada colega no pensó en un teatro
municipal para la ciudad, ni en proteger el Parque Urbano de
malvivientes ni en explicar por qué las magníficas construcciones del
arquitecto suizo Mario Botta fueron instaladas en la cabecera del
parque, habiendo tantas áreas verdes, hasta 2005, sin recuperar, sin
intervenir, sin darles una solución urbana para bien de los cruceños.
No sabemos qué hizo la Arq. Wichtendahl desde su
quehacer público privilegiado, salvo la rigidez y la obstaculización de
incorporar áreas verdes al uso público. Con el mayor respeto a sus
años, a su honor y a su prestigio, le pido que considere las obras
gestionadas por profesionales más jóvenes a las que usted, mientras
ejercía su cargo, asistió a aplaudir y a ensalzar en cada inauguración
de un nuevo parque protegido.
Las gestiones son cortas y usted ha sido parte
de lo que ahora llama “cohorte” y “adulones”, enceguecida por haber
quedado fuera y lejos de la ciudad que no supo ayudar a construir.
¿No hay jardines ni parques? Creo que usted no
sale del centro, igual que durante su época en el Plan Regulador, cuando
en lugar de parques y jardines había tierrales que ensuciaban los
zapatos. Pero no importa. Le presento evidencias de las noches de
desvelos: son 30 parques protegidos recuperados y cerca de 890 plazas,
obras a las que usted asistió y ponderó en su momento.
Respecto a los mercados, le informo a usted y al
prestigioso medio del que se vale que se están construyendo mercados
mayoristas; hay 3.500 puestos para los ambulantes de Los Pozos y 5.600
para los de La Ramada, sin contar los mercados de los distritos, que son
11, con otros 5.000 puestos; son más de 15.000 puestos que ayudarán a
las familias que los administran a llevar el pan a su boca. Olvidaba
mencionarle que estos están ubicados en barrios pobres alejados del
centro, por eso usted no los ve. Al igual que los 50 colegios que ya
funcionan y otros 50 en proceso de ejecución; son para 220.000 alumnos
de barrios alejados, no del centro. Además, son cerca de 7.000 las obras
de equipamiento social las que ha tenido a su cargo esta ciudadana,
también honrada, como usted, por la confianza del alcalde.
Hemos iniciado un programa de recuperación de
niños de la calle, pero usted seguramente tampoco lo notó porque también
queda fuera del centro, en el distrito seis.
Los logros en salud, mi querida colega, tampoco puede verlos porque no
se trata de clínicas privadas ni de viejos hospitales a los que los
planificadores no pudieron mejorarlos. Son 40 centros de salud y cuatro
nuevos hospitales. Quedan en el Plan Tres Mil, en la Pampa de la Isla,
en la Villa Primero de Mayo y en El Bajío, donde hay que embarrarse para
llegar, pero los pobres los precisan.
Los males urbanos existen, pero no se arreglan con teorías ni críticas
desde una oficina con aire acondicionado; se arreglan con trabajo de sol
a sol, con desprendimiento y vocación de servicio público.
El teatro municipal que le preocupa –uno de los
varios proyectos pensados con neuronas y con hormonas, con cerebro y con
corazón– se está coordinando con el Colegio de Arquitectos para que se
construya en el mejor lugar. En el Parque de la Autonomía tenemos un
pequeño anfiteatro que, para mi alegría, usan muchos grupos de danzas de
jóvenes. Vea ejemplos en el mundo: el teatro de ópera lírica en Sidney
(Australia); el museo de Vincent Van Gogh en Ámsterdam (Holanda); el
centro de cultura moderna de Oscar Niemeyer en San Pablo, etc.
Con todo gusto, estimada colega, recibiré sus ideas en mi oficina, la
misma que usted conoce muy bien. Y no me hable de jardines ni de teorías
si soy jardinera; al gallo se lo ve en la cancha.
Por un momento me hizo recuerdo a la cándida Eréndira y a su abuela
desalmada. A mí también me gusta leer al gran maestro Gabriel García
Márquez.
* Arquitecta . Secretaria de Parques, Jardines y
Obras de Equipamiento Social. Constructora de todas las obras de
equipamiento social del GAMSC
PUBLICADO EN EL DIARIO MAYOR EL DEBER 26 DE SETIEMBRE DE 2012